
Antonio López Sáenz nace en 1936 en el puerto de Mazatlán; pintor y escultor que ha plasmado el sabor de nuestra tierra en lienzos, barro y bronce.
Su tierra es la mayor fuente de inspiración y está plasmada en cada pincelada de su obra.
En manos de López Saénz las tinturas cobran forma de mujeres, hombres, barcos, mar y están llenas de vida, música de banda, béisbol y carnaval.
Los cuadros de López Sáenz son postales, llenas de memoria y añoranza; el mismo ha referido que pinta con lo que ha visto desde niño: los paisajes, los estampados de los vestidos de su mamá y sus tías que se reunían por las tardes a platicar sentadas en poltronas.
Los personajes en su obra no tienen rostro, así lo ha decidido López Saenz: dejar en el anonimato a quienes viven dentro de los lienzos, conociendo él solamente a los actores verdaderos de cada obra.

